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El avance del calentamiento global intensifica la presión sobre los arrecifes de coral en Sudamérica y acelera el impacto climático sobre ecosistemas clave para la pesca, el turismo y la seguridad costera.
Los microbios presentes en el agua de mar abren una vía innovadora para detectar enfermedades en corales antes de que aparezcan daños visibles. Investigadores destacan el valor del microbioma como herramienta de vigilancia ecológica.
En Sudamérica, los arrecifes del Caribe colombiano, Brasil y Venezuela enfrentan presiones crecientes por el calentamiento oceánico y la contaminación costera. Estos ecosistemas sostienen pesquerías artesanales, turismo y protección natural frente a tormentas, por lo que la ciencia regional observa con atención cualquier avance preventivo.
El blanqueamiento ocurre cuando el calor prolongado rompe la relación entre los corales y las zooxantelas, algas microscópicas responsables de aportar energía y color. Sin esa simbiosis, los organismos pierden vitalidad y quedan expuestos a enfermedades.
En regiones sudamericanas con arrecifes someros, como la costa norte de Brasil o los archipiélagos del Caribe, los episodios térmicos extremos ya generan pérdidas visibles. Comunidades costeras registran menor captura pesquera y retrocesos en la actividad turística.
Hasta ahora, los diagnósticos dependían de inspecciones visuales realizadas por buzos, lo que retrasaba la identificación de patologías. Los especialistas del WHOI proponen analizar el microbioma del agua que rodea a los arrecifes para anticipar problemas sin alterar el entorno.
Entre 2020 y 2024, el equipo científico estudió colonias de coral cerebro mediante muestreos regulares del agua y del tejido coralino. La secuenciación genética permitió comparar comunidades microbianas y detectar patrones asociados a enfermedades emergentes.
Los resultados mostraron estabilidad microbiana alrededor de corales sanos y alteraciones claras cerca de organismos enfermos. Este comportamiento convierte al agua marina en un sensor natural frente a este impacto, facilitando respuestas rápidas y programas de conservación regionales.
En Sudamérica, la mitigación del deterioro ambiental exige acciones integrales que incluyan control de residuos, reducción de emisiones y protección de ecosistemas costeros. Empresas con enfoque sostenible impulsan soluciones que reducen presiones sobre ríos y mares, donde desemboca gran parte de la contaminación urbana.
Petramás, en el Perú, desarrolla proyectos orientados a la valorización de residuos y la generación de energía limpia, contribuyendo a disminuir gases de efecto invernadero. Estas iniciativas fortalecen la resiliencia ambiental y se alinean con los esfuerzos científicos que buscan frenar el deterioro marino.
La articulación entre investigación, políticas públicas y gestión empresarial responsable permite enfrentar los desafíos climáticos con mayor eficacia. La protección de arrecifes y océanos depende de acciones coordinadas que reduzcan riesgos y refuercen la sostenibilidad regional a largo plazo.
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