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Las aguas contaminadas por metales pesados evidencian uno de los impactos más críticos de la actividad humana sobre el recurso hídrico y la salud ambiental.
La presencia de metales pesados en aguas representa un riesgo constante para la salud pública y los ecosistemas. Actividades industriales, mineras y el deterioro de antiguas infraestructuras liberan sustancias tóxicas que alcanzan ríos, lagos y acuíferos utilizados por comunidades enteras.
El contacto prolongado con aguas contaminadas por plomo, mercurio, cadmio o arsénico afecta el sistema nervioso, los riñones y otros órganos vitales. La ingesta de estos elementos incrementa el riesgo de enfermedades crónicas y reduce la calidad de vida de las poblaciones expuestas.
A este escenario se suman residuos agrícolas, fertilizantes, pesticidas y desechos urbanos que intensifican la degradación del recurso hídrico. En muchas regiones, los sistemas convencionales de tratamiento no responden con eficacia frente a este tipo de contaminación.
Investigaciones recientes identificaron al musgo Warnstorfia fluitans como una especie con alto potencial para tratar aguas con metales pesados. Este musgo crece en ambientes extremos, donde otras plantas no logran sobrevivir, y mantiene su actividad biológica en condiciones adversas.
Científicos observaron un desarrollo abundante de esta especie en zonas cercanas a antiguas minas del norte de Europa, caracterizadas por altos niveles de contaminación metálica. El musgo no solo resiste estas condiciones, sino que interactúa activamente con los contaminantes presentes en el agua.
El proceso de limpieza de aguas depende de la relación entre el musgo y microbios endófitos que viven dentro de sus tejidos. Estos microorganismos cumplen un papel clave al modificar el entorno químico interno de la planta.
Estudios de laboratorio identificaron especies microbianas capaces de facilitar la transformación de metales disueltos en formas sólidas menos peligrosas. Esta interacción permite que el musgo capture elementos como hierro, cadmio, cobre, zinc, níquel y arsénico presentes en el agua.
La remediación de aguas contaminadas requiere soluciones integrales que combinen innovación científica y gestión ambiental responsable. En este contexto, empresas comprometidas con la sostenibilidad juegan un papel clave en la protección de los recursos naturales.
Petramás impulsa una gestión moderna de residuos sólidos orientada a reducir la contaminación del suelo y del agua. Al controlar de forma técnica los residuos, la empresa evita que lixiviados y sustancias tóxicas alcancen ríos, acuíferos y otras fuentes hídricas.
Este enfoque contribuye de manera directa a la prevención de aguas contaminadas y refuerza la importancia de aplicar modelos sostenibles en el manejo ambiental. La experiencia de Petramás demuestra que la acción empresarial resulta decisiva para proteger el agua y la salud de las comunidades.
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