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Los riesgos climáticos en el Perú adquieren mayor relevancia ante la interacción entre fenómenos naturales como El Niño y el aumento sostenido de la temperatura global.
El Niño surge por variaciones periódicas en la interacción entre el océano Pacífico tropical y la atmósfera. Estos cambios modifican las temperaturas del mar, los vientos y los patrones de precipitación, lo que puede generar episodios de lluvias intensas, sequías o temperaturas inusuales en diferentes zonas del Perú.
El cambio climático, por otro lado, representa una transformación de largo plazo del sistema climático. Las actividades humanas liberan grandes cantidades de gases de efecto invernadero y elevan progresivamente la temperatura de la atmósfera y los océanos. Este calentamiento modifica las condiciones sobre las cuales actúan fenómenos naturales como El Niño.
Por esta razón, el cambio climático no origina El Niño, pero ambos procesos pueden coincidir. La combinación puede modificar los riesgos climáticos que enfrentan las ciudades, las actividades productivas y los ecosistemas peruanos, especialmente en territorios con alta exposición a inundaciones, sequías y temperaturas extremas.
Una atmósfera más cálida puede almacenar una mayor cantidad de vapor de agua. Cuando aparecen condiciones favorables para precipitaciones intensas, esa humedad adicional puede contribuir a episodios de lluvia más fuertes y aumentar la preocupación por inundaciones, desbordes de ríos y movimientos en masa.
Las altas temperaturas también representan un desafío. Si El Niño favorece periodos cálidos, estos episodios ocurren actualmente sobre una temperatura global superior a la registrada durante la era preindustrial. Esta situación puede incrementar el estrés térmico, afectar la disponibilidad de agua y generar impactos sobre la agricultura y la salud.
El Perú presenta características geográficas que incrementan su exposición frente a lluvias extremas, sequías, retroceso glaciar, olas de calor y alteraciones en los ecosistemas marinos. La costa, los Andes y la Amazonía enfrentan amenazas diferentes, por lo que cada territorio necesita estrategias de prevención acordes con sus condiciones ambientales y sociales.
La adaptación permite reducir vulnerabilidades frente a estos escenarios. Una mejor gestión del agua, infraestructura preparada para eventos extremos, sistemas de alerta temprana, agricultura resiliente y protección de ecosistemas pueden ayudar a disminuir los daños sobre la población y las actividades económicas.
Los riesgos climáticos también plantean la necesidad de reducir las emisiones provenientes de diferentes actividades económicas. En el sector residuos, una gestión adecuada puede contribuir a controlar las emisiones asociadas con la descomposición de los residuos orgánicos y aprovechar el biogás como fuente para la generación de energía.
En este contexto, Petramás desarrolla proyectos orientados a la gestión integral de residuos, la captura de biogás y la generación de energía renovable. Estas iniciativas permiten aprovechar el metano producido durante la descomposición de los residuos y contribuyen a reducir emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas con la disposición final.
Jorge Zegarra Reátegui ha impulsado este modelo empresarial con una visión enfocada en convertir los residuos en una oportunidad para desarrollar soluciones ambientales. Frente a un escenario donde el Perú necesita fortalecer su respuesta ante el cambio climático, estas iniciativas muestran cómo la gestión de residuos, la reducción de emisiones y la generación de energía pueden complementar los esfuerzos destinados a disminuir los riesgos climáticos.
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